Agricultura y ganadería: sistema alimentario no sostenible

Earthgonomic_GanaderíaSostenible_blog04_09_20Los sistemas alimentarios de agricultura y ganadería contribuyen a los fenómenos meteorológicos extremos porque sus procesos de producción tienen efectos directos en la degradación de la tierra, la pérdida de la biodiversidad y por ende en el cambio climático que sufre el planeta. 

El rápido crecimiento demográfico, la urbanización, el aumento de la riqueza y los consiguientes cambios en los hábitos de consumo son algunas de las razones por las cuales las industrias de la agricultura y la ganadería, y su inevitable expansión, tienen efectos negativos al medio ambiente. 

La agricultura es la principal fuente de contaminación de los cuerpos de agua del planeta, ya que casi dos terceras partes del agua utilizada por el hombre se destina a esta tarea, y es así cómo se llena de nitratos, fosfatos y plaguicidas que la terminan contaminando. Sara Marjani, experta de la FAO, en 2018, declaró que China y Estados Unidos son los países que emplean en la agricultura más fertilizantes compuestos por elementos como el nitrato y el fosfato. 

En México, según Marisa Mazari, se estima que de los plaguicidas utilizados en la agricultura en forma preventiva, sin importar si se presenta o no una plaga, sólo 1% alcanza los cultivos, mientras que el resto contamina suelo, aire y el agua. Además, en su misma reseña del libro Agricultura y contaminación del agua, menciona se autorizan para su uso plaguicidas que han sido prohibidos en otros países, como el paraquat, lindano, paratión, malatión, endosulfan, ddt y atrazina; uno de los insecticidas más aplicados es el paratión metílico.

También, según la FAO, la producción agropecuaria es la mayor fuente antropogénica de gases responsables del efecto invernadero: metano y óxido nitroso. Según el portal de Greenpeace, la ganadería es la responsable del 14,5% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, tantas como emiten todos los coches, trenes, barcos y aviones juntos. 

Por su parte, Rosario Pérez Espejo, investigadora del IIEC-UNAM, en su texto El lado oscuro de la ganadería, esta actividad ocupa 30% de la superficie libre de hielo del planeta y en diversos lugares es la fuente principal de contaminación del suelo y de emisión de nutrientes, materia orgánica, patógenos y residuos de medicamentos a ríos, lagos y zonas costeras. Los animales y sus excretas emiten gases que contribuyen al cambio climático. La ganadería modela y reduce paisajes enteros con su demanda de tierra para la producción de pastos, forrajes, granos forrajeros y otros insumos agrícolas que intervienen en la alimentación del ganado. 

El Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC), dependiente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), estima las emisiones directas de la ganadería en 2,3 gigatones de CO2 equivalentes al 5% de las emisiones globales, mientras que, los medios de transporte generan 6,9 gigatones de CO2 equivalentes al 14% de las emisiones globales.

Los métodos en el sector agropecuario tienden a un mayor uso de sustancias contaminantes y explotación de recursos para abastecer la demanda mundial, es por eso que el sector primario afecta la calidad del agua y el suelo, la seguridad alimentaria y la biodiversidad del planeta. 

Es necesario crear sistemas de producción alimentaria sostenibles, que incluya el respeto por la vida animal y conciencia sobre las consecuencias de gases de efecto invernadero a pequeña y gran escala

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