Animales en el cine

2017-07-26 boletin1

El cine es una de las más grandes experiencias que podemos vivir hoy en día. Es fascinante adentrarse en una historia épica o vivir situaciones extraordinarias a través de la pantalla grande. Las casas productoras echan mano de muchas estrategias, juegan con elementos varios para contar historias dramáticas, históricas, de terror, suspenso o aventuras legendarias de seres épicos, de monstruos  fascinantes y terroríficamente bellos; lo complementan con imágenes impactantes, efectos especiales contundentes y una banda sonora que impacte en la audiencia.

Los animales en el cine, impacto negativo en la sociedad                                                                                        

Por Francisco Villeda

¿Pero qué pasa cuando una casa productora realiza una obra impactante, que reúne los elementos y las características para ser una obra importante? Seguramente llenaría de felicidad y orgullo a los realizadores además de asegurarles jugosas ganancias económicas y la posibilidad de mejorar su obra y lograr más y mayores éxitos. Pero también hemos visto que muchos hacen lo que sea por lograr ése anhelado éxito y adquirir estatus en las esferas más altas de la industria y la sociedad.

Podríamos nombrar innumerables obras que para lograr el éxito utilizaron indiscriminadamente un recurso, agotaron o ensuciaron otros, echaron mano de elementos naturales no renovables; poniendo en riesgo la vida o incluso la existencia de recursos no renovables, como especies animales, vegetales o incluso ecosistemas enteros. Estos se han visto impactados negativamente como consecuencia de las actividades cinematográficas, ya sea durante la planeación del proyecto, la grabación de las películas, o bien en la percepción de las personas.

Un caso que se puede usar como referente, es la película Jaws (Tiburón), dirigida por  Steven Spielberg en 1975. Éste famoso filme es una adaptación al cine de la novela homónima del escritor estadounidense Peter Benchley, que se inspiró para escribir su novela en una serie de eventos ocurridos en las costas de New Jersey, en julio del año 1916, donde sucedieron una serie de ataques a personas, por parte de tiburón blanco (Carcharodon carcharias) y tiburón toro (Carcharhinus leucas), que atraídos por la aglomeración de gente provocaron el deceso de sólo cuatro personas; sin embargo esto generó una oleada de pánico entre la población, causando la caza indiscriminada de muchas especies de escualos para erradicar la población de tiburones, y proteger así la economía y el prestigio de las comunidades de Nueva Jersey.

El impacto social del filme fue terrible, desafortunado e inmensamente injusto con los tiburones en general, lo que resultó en altos niveles de mortalidad en el tiburón blanco, pues en el largometraje se presentaba una personalidad en estos maravillosos seres muy alejada de la realidad.

Esta situación se ha repetido muchas veces utilizando como protagonista de nuestras fobias hacia muchas especies. Es el caso de Aracnophobia de 1990 o Anaconda de 1997, donde también otras especies son mitificadas, existen datos erróneos e inconsistencias desde el punto de vista zoológico y etológico, e incluso ético-moral, además de utilizar animales en cautiverio, muy a menudo extraídos ilegalmente de su ambiente natural y que son sometidos a condiciones deplorables y de mucho estrés como el caso de la película Free Willy en 1993 donde utilizan una orca (Orcinus orca), o mal llamada “ballena asesina” como protagonista de la historia.

Todas y cada una de las especies que habitan o habitaron el planeta son muy importantes para el equilibrio natural de las comunidades del mundo, se sabe que si una especie desaparece afecta directa o indirectamente a muchas otras. Por muy pequeño e insignificante que sea, o por más repulsivo, grotesco, dañino, peligroso o voraz que nos parezca, cada especie cumple con un nicho ecológico que desempeñar y ninguno merece una campaña para su erradicación, lo que puede causar su extinción o desaparición del planeta y con ello la extinción de muchas más. Si bien existen animales peligrosos para el ser humano, éste también representa un peligro para otras especies, todos tenemos el derecho a la vida, de coexistir y desarrollarnos en un medio ambiente propicio, todos somos parte integral de las comunidades y los ecosistemas del mundo.

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