La contaminación de un solo sentido

Earthgonomic_RuidoPor años el ser humano ha sido partícipe y víctima de la contaminación invisible que se acumula día con día. Nos referimos a la contaminación auditiva, que se refiere al conjunto de sonidos desagradables al oído, o coloquialmente conocidos como ruidos. Sin embargo, la intensidad de la sonoridad depende totalmente de la sensibilidad de cada ser humano.

De acuerdo con la página web ecologistas en acción, la contaminación auditiva se distingue de otros contaminantes al ser un tipo de polución más barato de producir con poca energía, al mismo tiempo difícil de medir. Además a diferencia de los otros tipos de contaminación, éste no deja residuos que se acumulen; sin embargo, no quiere decir que no puedan dejar efectos acumulativos en el hombre. Entre otras características que destacan como:

  • Localización en espacios reducidos.
  • No puede trasladarse por el aire contaminado.
  • Puede percibirse con un solo sentido: el oído.

La contaminación sonora o auditiva, es mayormente acumulable en zonas conurbadas como las grandes ciudades y los distintos establecimientos que se encuentren allí. En las últimas décadas este contaminante ha crecido exponencialmente preocupando a los distintos habitantes, por las consecuencias nocivas que puedan afectar su salud.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define como ruido a cualquier sonido superior a 65 decibelios (dB), y el ruido se vuelve dañino si supera los 75 dB y doloroso a partir de los 120 dB. Por lo que esta organización recomienda no superar los 65 dB de ruido ambiente durante el día y los 30 dB por las noches.

Dentro de las principales repercusiones en las personas, provocadas por la contaminación sonora, es la acumulación del nivel de estrés de manera instintiva, como una señal de alerta moduladamente, que con el tiempo causan afectaciones psicológicas, físicas, sociales y hasta económicas.

30 de abril, día internacional del ruido

El evento se celebró por primera vez el 30 de abril de 1996 bajo la coordinación de la League for the Hard of Hearing LHH de Nueva York, NY, USA y desde entonces se ha buscado ampliar su alcance a nivel mundial, tanto con la participación de organizaciones profesionales y de las comunidades.

Actualmente, las principales fuentes de emisión de ruidos, provienen del sonido de los claxons en el tráfico vial, el tráfico aéreo, obras de construcción, y últimamente fiestas con altos niveles de música. Lo que puede provocar la irritabilidad, alteración de la tranquilidad, trastorno del sueño, dolor de cabeza; enfermedades como gastritis, colitis, pérdida auditiva e incluso, en casos más extremos, infartos.

Existen organizaciones con campañas para la mitigación de contaminación auditiva como la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial (PAOT) de la Ciudad de México, donde recientemente compartieron estadísticas que muestran que las denuncias por ruido aumentaron un 188% en comparación con el 2009, por el cual, las quejas por ruidos se convirtió en la tercera denuncia en el 2019.

Asimismo, Earthgonomic México A.C., en función de sus metas para promover ciudades más sostenibles, propone alternativas de movilidad para mitigar, además del daño en la calidad del aire, la contaminación visual y auditiva. Hacer uso de la bicicleta en lugar de un automóvil, es un ejemplo de cómo activar esta disminución de ruidos molestos y dañinos a la salud. Tomar unos minutos de silencio, crea ventajas positivas en el ser humano y el medio ambiente, al mismo tiempo impactos positivos que con el tiempo se transforman en beneficios.

 

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