Las ciudades deben adaptarse ante los fenómenos naturales

Earthgonomic_CiudadPresistenteLos fenómenos naturales extremos como terremotos, lluvias torrenciales, ciclones tropicales y huracanes, provocan desastres en distintas ciudades y poblados, cobrando miles de vidas y generan sustanciosas pérdidas materiales. Además, el calentamiento global está recrudeciendo a los fenómenos relacionados con las fluctuaciones del clima.

Según el informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) publicado en 2014, el cambio climático provocó olas de calor, lluvias torrenciales y otros desastres de gran magnitud, en Europa y Asia, principalmente las ciudades de la costa asiática, como Yokohama en Japón, Manila en Filipinas o Shangai en China.

También, América Latina, por su posición geográfica, es una de las regiones más vulnerables, y por lo tanto, más afectadas por este tipo de fenómenos. De acuerdo con la CAF-banco de desarrollo de América Latina, con datos de la Universidad de Lovaina, entre 2000 y 2013, en Centroamérica y América del Sur los fenómenos hidrometeorológicos (sequías, inundaciones, precipitaciones extremas o ciclones tropicales) provocaron más de 13.000 muertes, afectaron a más de 53 millones de personas y ocasionaron pérdidas de aproximadamente USD 52.000 millones.

Nueva Orleans, Ciudad de México, Santiago de Chile, Lima y Puerto Príncipe son algunas de las ciudades que, al mismo tiempo, han sufrido los mismos daños debido al azote de la naturaleza en años recientes, también han demostrado las acciones necesarias para su reconstrucción. Estos ejemplos han provocado iniciativas a nivel internacional, como la Red Global de Ciudades Resilientes, que impulsa la planeación, el liderazgo y las acciones resilientes, a través de 80 Directores de Resiliencia (CRO) con presencia en 100 ciudades de 40 países.

La resiliencia urbana combina los esfuerzos de recuperación de la ciudad y su capacidad de reducir el riesgo de desastres causados por fenómenos naturales. Por lo que, es imprescindible el trabajo conjunto de la sociedad civil con los gobiernos locales y regionales, para obtener una planificación urbana moderna donde se tenga en cuenta un enfoque integral de la gestión de riesgos, y así evitar también tensiones crónicas, como un alza en la criminalidad, el deterioro de la infraestructura o deficiencias del transporte, que ponen en riesgo el futuro de las ciudades.

Para lograr ciudades resilientes las ciudades deben pasar de un enfoque reactivo a uno preventivo, ya que prevenir o reducir los desastres es más eficiente en términos de costos y resultados que la acción de respuesta”, asegura Pablo López, especialista en desarrollo urbano de CAF-banco de desarrollo de América Latina. Los eventos geoclimáticos deben ser vistos como una fuente de aprendizaje y creatividad para pensar y repensar el futuro de las ciudades, evitando para que sean más resistentes y más fuertes.

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