El líquido rojo para proteger las plantas

el Liquido Rojo

En México existen grandes oportunidades para el aprovechamiento de la riqueza natural del país. Para utilizar los recursos que se tienen es necesario tener prácticas enfocadas a la mejora y la conservación de la tierra. Por ello, destacar acciones que buscan disminuir el efecto que el cambio climático ha tenido en los ciclos naturales debe ser prioritario.

Las sequías y el calor excesivo son factores que afectan la supervivencia de las plantas. Para contrarrestar estos efectos, científicos del Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco CIATEJ, del Sistema de Centros Públicos de Investigación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología CONACYT, crearon el Líquido Rojo, una fórmula que busca proteger las plantas contra el excesivo calor causado por el cambio climático.

La necesidad de crear este líquido surge debido a que la vegetación de invernadero y de campo sufre un estrés considerable a causa de la intensidad del calor. El Líquido Rojo debilita los efectos e intensidad del calor y evita que los rayos ultravioleta lleguen en gran cantidad a las plantas previniendo así la oxidación producida por estos rayos.

Esta fórmula líquida se aplica de manera foliar, es decir sobre las hojas; razón por la que se crea una película de color rojo que filtra la luz solar y permite pasar a través de ella una mayor cantidad de luz roja, la cual es aprovechada para la fotosíntesis de la planta. La película protectora evita la pérdida de agua excesiva que normalmente tiene la planta, porque al realizar la fotosíntesis, ésta expele oxígeno y vapor de agua, lo que provoca el estrés de sequía. Al cubrir esta pequeña capa, se evita en gran medida la pérdida de agua.

Rodríguez Garay, experto en el tema, comentó que los compuestos principales del líquido son de origen vegetal, por lo que evitan los daños de oxidación. Incluso se ha encontrado que tienen un efecto positivo contra algunos insectos.

El desarrollo del Líquido Rojo es una labor de hace ya 10 años y ha sido probada en cultivos como la papaya, el jitomate y el chile; prácticamente todas las plantas de hoja ancha. Se espera que a mediados de este año sea posible su comercialización. Para lograr este objetivo se realizan trabajos de aplicación en invernaderos de producción comercial.

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