Marcados por la infancia

maltrato niño

Existen estudios que indican una relación directa entre el maltrato infantil y el trastorno antisocial psicopático o psicopatía. Los mismos señalan que el maltrato infantil puede tener consecuencias irreversibles, ya que a edades tempranas el cerebro humano está en un proceso de desarrollo y las experiencias traumáticas pueden afectar al menor tanto a nivel físico como cognitivo.

En este sentido, se pueden observar secuelas cognitivas, altos niveles de estrés psicosocial, dificultades conductuales y problemas sociales que se pueden asociar con distintas psicopatologías: conducta antisocial, trastorno de estrés postraumático, aislamiento social, trastornos de personalidad, esquizofrenia, consumo de drogas y delincuencia, conductas suicidas y trastornos de ansiedad y depresión.

Algunos trabajos establecen una relación directa entre la experiencia del abuso y sus consecuencias. Factores como la duración del abuso, el grado de violencia, la figura paterna como maltratador, o la precocidad en el abuso, determinan la gravedad del diagnóstico.

Tras lo anterior, parece evidente que el ambiente socio-familiar conflictivo y el maltrato en la infancia son factores determinantes en la conducta antisocial adulta, incrementando de manera notable el riesgo de padecer en el futuro un trastorno de la personalidad, y en particular un trastorno psicopático.

El maltrato físico, emocional o sexual parece tener repercusiones más graves que el maltrato por negligencia o abandono, ya que las acciones más directas de maltrato podrían ejercer una mayor influencia que la falta de atenciones o la no satisfacción de necesidades básicas.

Cabe también destacar que es el maltrato físico y el de carácter sexual el que se percibe como un mayor predictor para el desarrollo posterior de este tipo de trastornos.

Estudios afirman una peor salud mental en víctimas de abuso sexual infantil que en otros tipos de maltrato, aumentándose hasta cuatro veces la probabilidad de desarrollar trastornos de personalidad en estas víctimas que en el resto.

Por lo anterior, diversos autores indican que, en cualquier caso, es igualmente evidente que no puede establecerse una relación estable de tipo causa-efecto entre las situaciones de maltrato en la infancia y el trastorno antisocial/psicopático.

De ahí que  debemos de promover el afecto entre nuestros hijos y semejantes. La infancia es la etapa que nos marcará hacia el tipo de personalidad que como adultos desarrollaremos.

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