Porque sólo reforestar no te hace una empresa sustentable

 

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La profesionalización del desarrollo sustentable ha crecido de manera importante en los últimos años. Si bien es cierto que el cuidado del medio ambiente no es una ciencia nueva, sí lo son las diferentes ingenierías, técnicas y profesiones que han surgido gracias a la especialización en el sector. Tanto así que hace pocos días la Universidad Nacional Autónoma de México dio a conocer el inicio de la primera generación de la carrera de Ingeniería Ambiental.

Poco a poco, la administración de recursos naturales y la gestión ambiental han cobrado un papel importante en la agenda pública no sólo para las instituciones gubernamentales a cargo de la conservación del patrimonio natural, o las ONG cuyo objeto social persigue dichos fines, sino también para el sector empresarial que busca obtener los tan famosos beneficios de a sustentabilidad, de los que tanto se habla recientemente.

No son pocos los autores y teorías sociales e incluso económicas que hablan de las retribuciones generadas a través de la implementación de acciones encaminadas al desarrollo sustentable inmerso en la actividad empresarial, como son los ahorros económicos derivados de la disminución y correcta administración en el uso de los recursos naturales en una operación de bienes y servicios, o los retornos de inversión que se generan tras la implementación de ecotecnias, por ejemplo, o bien, la mejora en la reputación y posicionamiento de la marca al contar con acciones tangibles y cuantificables que validen su imagen como empresa ambientalmente responsable.

Sin embargo, no deja de sorprenderme que en la mayoría de las ocasiones, cuando tengo contacto por primera vez con algún directivo que busca apoyo en temas de sustentabilidad para su negocio, expresan cierta frustración porque ya sea que apenas esté considerando implementar una estrategia de gestión ambiental o que tenga alguna ya corriendo, no se sienten totalmente satisfechos. En el primer caso porque suponen que implicará mucho trabajo y costos sin saber a ciencia cierta cómo serán retribuidos y los segundos porque mal entienden los beneficios que sí reciben.  ¿Por qué no se logra llegar a un estado ideal de sustentabilidad?

Un programa 360° de gestión hacia la sustentabilidad ambiental implica el trabajo con indicadores sociales y ambientales, por lo cual, cada caso es particular y las variables entre el trabajo, el desarrollo y casos de éxito pueden ser distintos, sin embargo, en mi experiencia he identificado similitudes que se repiten más de lo que todos quisiéramos.

Por ejemplo, un factor común es que las empresas, que pueden ser microempresas hasta corporativos trasnacionales, no entienden la relación entre el medio ambiente y la sociedad con su negocio. El dinero sigue siendo la meta, la sociedad su mercado y el medio ambiente su proveedor. Cuando los tomadores de decisión en un negocio entienden que si no asumen su responsabilidad ambiental y trabajan en conjunto con todos sus públicos su negocio está destinado al fracaso, es cuando prestan la importancia necesaria al desarrollo sustentable como parte del ADN de su empresa.

Otro factor determinante es que las acciones de un plan de gestión ambiental se consideran un gasto y no una inversión. Como en muchos negocios, se busca realizar la mínima inversión y obtener el mayor retorno de ganancias. Si bien es cierto que muchas acciones encaminadas a la protección ambiental y el apoyo social no requieren un gran fondo económico, también es cierto que no se pueden esperar éxitos gloriosos con la ley del mínimo esfuerzo. La meta debe ser estructurar e implementar programas de gestión ambiental con la misma importancia y seriedad con la que se brinda un bien o servicio con meta económica.

Un factor determinante en el éxito de un programa de sustentabilidad empresarial es la profesionalización de la empresa y la selección de personal a cargo del área de sustentabilidad con el mismo nivel de profesionalismo, y no me refiero a su compromiso sino su preparación. En más de las ocasiones que me gustaría admitir, las empresas asignan al área de sustentabilidad a los becarios, o mueven de área al responsable de comunicación, de recursos humanos y hasta he encontrado casos de contadores a quienes sin preguntarles se les exige que asuman la responsabilidad de hacer que el negocio se vuelva “verde” sin mayor conocimiento.

La sustentabilidad empresarial no es el área encargada de hacer el evento de convivencia como si fuera día de campo, tampoco son los que se encargan de hacer caridad y buscar voluntarios para ello. Es un área que asume una gran responsabilidad, al igual que quienes se encuentran en ventas, contabilidad, marketing o dirección general. Es momento de entender a la sustentabilidad como un área igual de importante e indispensable para el funcionamiento de cualquier empresa, cualquiera que sea su core de negocio, por lo que necesita personal preparado para cumplir con las metas del área.

A fin de cuentas, una estrategia de sustentabilidad empresarial debe ser parte de cualquier manual de operación, con procesos y procedimientos, integrados en la responsabilidad y participación de todos, no como una actividad de voluntariado, sino en todo momento, todos los días. No es el evento de convivencia de la empresa una vez al año donde todos se vuelven filántropos, sino una pieza más que permite el buen funcionamiento de una estructura de trabajo exitosa.

 

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