Premio Nobel de Ecología

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Existe un premio a nivel internacional que reconoce a quienes trabajan arduamente por la protección del medio ambiente: el Premio Goldman, que para muchos especialistas es el equivalente al Premio Nobel en Ecología.

Fue establecido por los estadounidenses Richard N. Goldman y su esposa Rhoda H. Goldman, reconocidos filántropos y activistas cívicos.

Cada ganador es postulado por organizaciones internacionales y reconocen el trabajo sobre protección ambiental, defensa de los derechos indígenas, conservación de la biodiversidad entre otros. El resultado lo dictamina un jurado conformado por 150 expertos ambientales de más de 70 naciones, motivo por el cual también se le conoce como Premio Nobel Verde.

Los galardonados provienen de los 5 continentes y se entrega en  6 categorías geográficas: África, Asia, Europa, naciones insulares, América del Norte, América Central y América del Sur.

Destaca el trabajo de los mexicanos, quienes han logrado obtener la presea 4 veces: Edwin Bustillos (1996), Rodolfo Montiel Flores (2000), Isidro Baldenegro López (2005) y Jesús León Santos (2008).

Jesús León Santos, fue el último mexicano ostentar dicho galardón. De 42 años, es un campesino indígena que lleva 25 trabajando en la reforestación en Oaxaca, México.

Desde que tenía 18 años inició el proyecto de recuperar los ecosistemas de la zona alta mixteca y llegó a reunir 400 familias de 12 municipios para crear el Centro de Desarrollo Integral Campesino de la Mixteca (CEDICA,) para recuperar más de 50.000 hectáreas de árboles, realizar esfuerzos de retención de agua por las escazas lluvias y la implementación de herramientas y técnicas para la agricultura orgánica y sustentable.

Las acciones a favor del Planeta también ejercen un trabajo transversal que defiende otras causas por el desarrollo social, para muestra se encuentra la africana Wangari Maathai, quien en 1992 obtuvo el Premio Goldman y en 2004 el Premio Nobel de la Paz.

El activismo para recuperar los ecosistemas del Mundo es sin duda un trabajo que requiere de los más altos valores humanos y no sólo contribuye a la humanidad, sino a todos los seres vivos que habitan la Tierra.

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