Razones para reducir el consumo de carne

Carne_Equilibrium

El gran consumo de carne para la alimentación de la humanidad, no tiene repercusiones solo en el cuerpo de los humanos, sino también en la salud del planeta.

Datos de Greenpeace indican que el consumo de carne per cápita, entre 1980 y el 2012, aumentó un 40 por ciento. Sin embargo, como tantas otras cosas, está distribuido de forma muy desigual: en la India, la media per cápita y año es de cinco kilogramos, mientras que en Estados Unidos,  de 75 kg y en España, de 51 kg.

Según el World Cancer Research Fund, el consumo considerado sano ronda en los 25 kg, es decir, la mitad de lo que se consume España y muy por debajo del consumo en la India.

Por ello, es urgente modificar esta tendencia, pues ni es sano para nuestra salud como para el planeta. De tal manera que enlistemos cinco razones básicas por las que se debe reducir el consumo de carne:

  1. Por la salud de la humanidad

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado y clasificado a la carne procesada como “carcinógena para los humanos” y la carne roja como “probablemente carcinógena para los humanos”. Además, el consumo excesivo de carne en combinación con otros factores, como por ejemplo la falta de ejercicio físico, contribuye a generar sobrepeso, obesidad y enfermedades cardiovasculares. Por si fuera poco, la carne proveniente de granjas industriales está contaminada de residuos de antibióticos e incluso hormonas que les son inyectadas a los animales.

  1. Para detener el cambio climático

La ganadería es responsable del 18% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Junto con el sector de la energía y del transporte es una de las principales contribuyentes del cambio climático.  Además, el ganado emite metano, otro peligroso gas de efecto invernadero. La necesidad de reducir el consumo de carne para frenar el cambio climático es una de las conclusiones de uno de los informes del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

3. Conservar al planeta Tierra para el hombre

Cerca del 75 por ciento de la superficie agraria mundial se destina a la alimentación y crianza de animales. Mientras que ¡sólo el otro 25 por ciento se destina a producir alimentos para consumo directo humano! Es decir, para producir un kilo de carne de vacuno son necesarios entre siete y diez kg de forraje y hasta 15 mil litros de agua!

  1. Proteger los suelos y el agua

La agricultura y ganaderías industriales están basadas en el beneficio económico, no en proteger el medio ambiente, mucho menos nuestra salud. El uso masivo de fertilizantes sintéticos nitrogenados en la agricultura provoca la contaminación de los acuíferos, ríos y océanos. La ganadería industrial genera grandes cantidades de desechos, lo que dificulta su adecuada gestión y provoca la contaminación del suelo y del agua.

Por tanto, una de las recomendaciones es adoptar la “olvidada” dieta mediterránea, considerada una de las más sanas (es patrimonio inmaterial de la humanidad) y hay estudios que demuestran que los beneficios para el planeta son también ingentes; donde el consumo de carne es esporádico y no rutinario como en la dieta predominante. Así como tratar de consumir alimentos derivados de animales que consumamos provengan de la ganadería ecológica.

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