Sustentabilidad y RSE

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El término sustentabilidad ha tenido diferentes transformaciones a lo largo del tiempo hasta llegar al concepto moderno basado en el desarrollo de los sistemas socioecológicos para lograr una nueva configuración en las tres dimensiones centrales del desarrollo sustentable: la económica, la social y la ambiental.

En la conferencia de las Naciones Unidas sobre Ambiente Humano que se dio lugar en Estocolmo, Suecia en 1972 no solo se habló de la protección del medioambiente sino de algo mucho más amplio: la búsqueda de relaciones comunes entre aspectos ambientales y temas económicos relacionados con el capital, el crecimiento y el empleo.

“Proveer liderazgo y compromiso mutuo en el cuidado del medioambiente inspirando, informando y posibilitando a las naciones y las personas el mejoramiento de su calidad de vida sin comprometer las necesidades de las generaciones futuras.” Fue una de las definiciones que se estableció como misión en el desarrollo del Programa Ambiental de las Naciones Unidas (UNEP, United Nations Environmental Programme) que fue parteaguas para esclarecer los objetivos del medio ambiente y desarrollo sustentable.

Se entiende entonces, desarrollo sustentable como un proceso donde “es sostenible cuando ha desarrollado la capacidad para producir indefinidamente a un ritmo en el cual no agota los recursos que utiliza y que necesita para funcionar y no produce más contaminantes de los que puede absorber su entorno.”

La sustentabilidad no es más que el equilibrio armónico entre, las comunidades y su producción económica con el medio ambiente ¿Pero cómo mantener un equilibrio correcto o cómo determinar que es correcto?

Suecia, uno de los líderes actuales en sustentabilidad define una sociedad sustentable como “una sociedad en la cual el desarrollo económico, el bienestar social y la integración están unidos con un medioambiente de calidad. Esta sociedad tiene la capacidad de satisfacer sus necesidades actuales sin perjudicar la habilidad de que las generaciones futuras puedan satisfacer las suyas” El punto de medición pareciera, corresponde al cuidado de la naturaleza y a la capacidad en mejorar la calidad de vida de futuras generaciones.

No obstante, ello requiere que el pensamiento estratégico orientado a la sustentabilidad se enfoque a comprender que los procesos de producción sean sostenibles y que además sean robustos, resilientes y adaptativos.

Para decir que un proceso es sostenible requiere de la capacidad para producir indefinidamente a un ritmo en el cual no agota los recursos que utiliza y que necesita para funcionar y no produce más contaminantes de los que puede absorber su entorno.

Por su parte, el proceso robusto es un sistema o proceso en el cual mantiene las condiciones globales de producción en situaciones o entornos volátiles, con grandes cambios y transformaciones, alejados del equilibrio. Tal el caso de la Biosfera, que al ser un sistema altamente desequilibrado, puede mantener las condiciones globales en forma regular, lo que nos da la apariencia del “equilibrio de la naturaleza”. Es el equilibrio dentro del desequilibrio, u orden desde el caos.

El proceso resiliente es un sistema o proceso que tiene la capacidad de recuperarse luego de una situación o momento traumático o catastrófico, no necesariamente volviendo a su estado anterior. Es recuperar el orden desde el caos. Si un sistema no tiene suficiente resiliencia organizacional ante una catástrofe el camino es la extinción del sistema.

Y por último, el proceso adaptativo está relacionada con la existencia de mecanismos para la evolución de la novedad a través del aprendizaje. El afrontamiento de una presión selectiva especialmente una presión ambiental o genética, tiene en principio tres posibilidades: la adaptación, la migración o la extinción.

Por otro lado, la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) está fuertemente ligada a la sustentabilidad pues este tiene la obligación que su producción sea sustentable y que no infiera en el desarrollo de las nuevas generaciones, el medio ambiente y la calidad de vida respetando y promoviendo las políticas públicas establecidas en cada gobierno.

Se define como “la contribución activa y voluntaria al mejoramiento social, económico y ambiental por parte de las empresas, con el objetivo de mejorar su situación competitiva, valorativa y su valor añadido

El valor agregado es resaltar la labor social que hace el sector empresarial donde en consecuencia genera un mundo más ameno y ayuda a generar una mejor calidad de vida. Es un valor compartido entre organizaciones de la sociedad civil, organismos gubernamentales, empresariales y su entorno en equilibrio continuo.

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